-Ana: ¡CUENTAMELO TODO YA!
Y le conté lo que ocurrió con Raúl y después con Lucas.
-Ana: :O ¡Voy a escribir un libro sobre tu vida!
-Miriam: Exagerada.
En ese momento llega el profe de historia y nos manda a ir a clase. Las clases que quedaban se me hicieron muy pesadas, a veces notaba que Lucas me miraba y me ponía roja. Suena el timbre de la última hora.
-Miriam: ¡Siiiiiiiiiiii! ¡Al fin¡ Fin de semanaaaaa.
-Ana: Si, ¿que hacemos?
-Miriam: Pues no sé, tía.
-Ana: Ya veremos, a lo mejor mis padres me dejan irme a la casa de la montaña y te puedes venir, y también podemos invitar a más gente.
-Miriam: Me parece bien, ya lo hablamos más tarde.
Salimos, hoy hicimos el camino sin hablar. Nos separamos donde siempre, pero antes nos despedimos. Todo el camino estuve pensando en los acontecimientos ocurridos desde ayer por la tarde, demasiadas cosas para organizar mi cabeza. Y pensando en esto llegue a mi casa. No había nadie… que raro, pero en fin, me hice unos huevos revueltos vi un rato la tele y después fui a mi habitación a seguir leyendo El Club de los Corazones Solitarios, no estaría mal hacer ese club. Y leyendo me dieron las cinco, me enteré gracias a un mensaje que me llegó, no sabía de quien era pero en el ponía: “Te espero a las cinco y media en tú portal, tengo una sorpresa para ti”.
Pensé en ir o no, ya que no sabía quién era. Eran y cuarto y decidí ir, asó que me empecé a preparar. A las cinco y media estaba saliendo de mi casa. Ya estaba llegando al portal. No, no es posible, ¡ES LUCAS!
-Miriam: ¡Lucas! ¿Que haces aquí?
-Lucas: Pues darte una sorpresa creo.- dijo con su sonrisa perfecta- Date la vuelta. Me estremecí cuando únicamente había rozado mi mejilla. Pero, ¿qué está haciendo? ¿Me está tapando los ojos?
-Miriam: Eh, ¿qué haces?
-Lucas: Pues te tapo los ojos para que no veas a donde vamos.
Oh que monadaaaa.
Me cogió por la cintura, un escalofrío tan solo con un roce suyo. Me encanta.
-Miriam: ¿Por qué me coges?
-Lucas: Para que no te caigas.
-Miriam: Gracias, ¿a dónde vamos?
-Lucas: Haces muchas preguntas, ya te lo dije es una sorpresa.
-Miriam: Vale, ya me callo.
Estuvimos caminando durante un buen rato, sigue sin decirme a donde vamos pero ya me da igual, es muy agradable.
-Lucas: Y, ¿qué tal tu brazo?
Eso me trajo de vuelta al mundo real.
-Miriam: Bien, bien, gracias por preguntar.
-Lucas: Me alegro, ya nos queda poco para llegar.
-Miriam: ¿Y podré volver a ver?
-Lucas: ¡Claro!
Creo que hemos llegado ya que me paró y se paró, me soltó la cintura sentí sus manos rozando mi cara, me estremezco ahora la siento en la parte de atrás de mi cabeza, me suelta el pañuelo, abro los ojos. Me está mirando y sonríe, yo le miro y tengo una estúpida sonrisa en la cara, ¿son cosas mías o estamos muy cerca? Doy un paso atrás, el da otro.
-Miriam: Bueno.. ¿Y dónde está esa sorpresa?
-Lucas: Mm… detrás de ti.
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